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El gran padrino no perdona Escrito por MiguelEsta versión para PlayStation 3 tiene todo lo que ya se ha comentado de las versiones anteriores, exceptuando las entregas de PSP y Wii. Volvemos a ser introducidos en la Nueva York de los años 40, en la piel de un protagonista que da sus primeros pasos en la mafia y que debe ir mejorando sus habilidades a la par que se gana el respeto de la ciudad.
El Padrino tiene tres estilos de juego bien diferenciados. El primero es la conducción, nos desplazaremos de un lugar a otro de la ciudad de forma tan sencilla como en cualquier GTA, robando cuantos coches queramos sin oposición alguna. La conducción es sorprendente, pues los vehículos reaccionan como bólidos de Fórmula 1 alcanzando unas velocidades vertiginosas en apenas unos segundos. La fidelidad histórica en este sentido es por tanto nula, y la conducción de lo más irreal.
La inteligencia artificial presenta reacciones diversas. Los enemigos de a pie se cubrirán correctamente, y usarán muebles, esquinas y vehículos para parapetarse, asomándose sólo cuando es necesario para disparar. También intentarán buscar nuestra espalda y buenas posiciones de disparo. Hasta ahí todo bien, los patrones de IA correctos para un juego de acción. La vertiente que se ocupa de los conductores enemigos de vehículos ya es otro cantar, francamente mala, y es un aspecto que no se ha mejorado para nada. En las persecuciones observaremos atónitos como nuestros rivales se estrellan contra todo lo que se encuentre en la calzada, realizando en ocasiones incomprensibles maniobras que les llevan a empotrarse contra coches que se habían apartado amablemente para dejarles pasar o incluso con los que se encontraban aparcados en las aceras. Este apartado por tanto, es tremendamente irregular.
El videojuego de El Padrino puede resumirse fácilmente con la fatídica frase "no es personal, son sólo negocios". Es un trabajo correcto, pero que transmite la sensación de estar hecho por y para explotar el enorme tirón comercial de la franquicia y su gran cantidad de seguidores, muchos de ellos jugadores ocasionales de videojuegos. Sobre el papel no aporta prácticamente nada que no se haya podido ver en otros títulos del género, a los que imita en la mayor parte de su desarrollo, aunque se apoya en pequeños destellos originales satisfactorios.
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